Cómo construir un presupuesto de obra realista (y que se pueda controlar)

La mayoría de sobrecostos no nacen en la obra: nacen en un presupuesto mal estructurado. Así se arma uno que sirve para decidir.

Lo esencial

  • Un presupuesto sin APU no es un presupuesto: es una estimación.
  • Las contingencias deben estar separadas y con regla de uso definida.
  • Si la estructura del presupuesto no coincide con la contable, no hay control posible.

En los proyectos que revisamos, el sobrecosto rara vez aparece de golpe. Aparece porque el presupuesto inicial se armó con precios globales, sin análisis unitario y sin una estructura que permita comparar lo presupuestado contra lo realmente ejecutado. Cuando la obra empieza, nadie puede responder la pregunta más simple: ¿vamos bien o vamos mal?

Por qué fallan los presupuestos de obra

Un presupuesto falla cuando no está construido para ser controlado. Tener un número final correcto no basta: hace falta que ese número esté desagregado en capítulos, actividades y recursos que se puedan medir semana a semana.

  • Precios tomados de proyectos anteriores sin ajustar rendimiento ni mercado actual.
  • Capítulos demasiado gruesos: un solo ítem que agrupa medio proyecto.
  • Contingencia diluida dentro de los precios unitarios, imposible de rastrear.
  • Sin correspondencia con el plan de cuentas contable de la empresa.

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