Planificación
Un cronograma de obra sirve cuando se controla. Programamos, hacemos seguimiento semanal y te avisamos a tiempo cuando una actividad amenaza la fecha de entrega.
Muchos proyectos tienen cronograma, pero es un archivo que se armó para firmar el contrato y nadie volvió a abrir. Sin cortes de avance ni ruta crítica actualizada, el atraso se descubre cuando ya son semanas y la multa está encima.
Al no existir programación de corto plazo, la obra funciona por urgencias: se pide el material el día que se necesita, la cuadrilla llega antes que los planos y los frentes se estorban entre sí.
Construimos un cronograma realista con rendimientos y secuencia constructiva verificados, y lo bajamos a un lookahead semanal con responsables y restricciones. El plan se convierte en compromisos revisables en comité.
Cada corte compara lo planeado con lo ejecutado, mide el impacto en la ruta crítica y, cuando hay atraso, entrega alternativas de recuperación cuantificadas en días y en pesos para que decidas con datos.
ALCANCE
Entregables concretos, con responsables y periodicidad definida desde el primer día. Cada uno resuelve un punto específico donde los proyectos suelen perder dinero o tiempo.
Programación por actividades con duraciones sustentadas en rendimientos reales, secuencia constructiva, ruta crítica e hitos contractuales. Un plan con el que se puede comprometer una fecha de entrega.
Comparación permanente entre lo programado y lo ejecutado, con corte periódico. La desviación se mide en días sobre la ruta crítica, no en sensaciones.
Cortes con avance físico real medido en obra por actividad, que alimentan la curva S, el informe de plazo y los cobros por avance.
Identificamos qué actividades amenazan la fecha, cuánta holgura queda y cuál fue la causa raíz del atraso, para actuar mientras todavía se puede recuperar.
Programación de las próximas tres a seis semanas con responsables y restricciones por liberar: materiales, planos, permisos y personal. Convierte el cronograma general en compromisos concretos de comité.
Cuadrillas, equipos y materiales alineados con el plan, para que no coincidan cinco frentes pidiendo el mismo equipo la misma semana.
Avance planeado contra avance real, físico y financiero, en una sola gráfica que cualquier junta directiva entiende en diez segundos.
Plan de choque con alternativas cuantificadas en costo y días recuperados: más cuadrillas, actividades en paralelo, jornadas extendidas o cambio de secuencia.
CÓMO LO HACEMOS
Actividades, duraciones, secuencia, ruta crítica e hitos de entrega.
Plan de tres a seis semanas con responsables y restricciones por liberar.
Medición del avance real en obra y actualización del cronograma.
Curva S, desviaciones de plazo y alertas sobre la ruta crítica.
Plan de choque con alternativas evaluadas en costo y días.
Es una programación de corto plazo, normalmente de tres a seis semanas, donde se detallan las actividades próximas, sus responsables y las restricciones que hay que liberar (materiales, planos, permisos, personal). Se revisa en comité semanal y convierte el cronograma general en compromisos concretos.
Primero se identifica si el atraso está en la ruta crítica y cuál fue su causa. Luego se evalúan alternativas: aumentar cuadrillas, trabajar actividades en paralelo, extender jornadas o cambiar la secuencia constructiva. Cada alternativa se cuantifica en costo y en días recuperados para que la decisión sea informada.
Es la gráfica del avance acumulado en el tiempo, que compara lo planeado con lo realmente ejecutado. Su forma de S refleja el ritmo típico de una obra: lento al inicio, acelerado en la mitad y lento al final. La separación entre ambas curvas muestra de un vistazo si el proyecto va adelantado o atrasado.
Cuéntanos en qué etapa está tu obra. Te respondemos con un diagnóstico claro y los siguientes pasos.